lunes, 27 de octubre de 2008

Don Juan vs Halloween

Ya esta aquí el 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos, día que marca en la mayoría de los años la verdadera entrada del otoño en la Europa meridional (aunque este año se ha adelantado algunos días). Es además una fecha señalada en algunas culturas como lo es también en la nuestra. Y eso es lo que hay que tener claro, que también es una fecha señalada en nuestra cultura y no tenemos que coger tradiciones (además falsas) de otras culturas, creo que todo el que lea esto sabrá a cual me refiero. Afortunadamente, mi tierra, y más concretamente mi ciudad, intenta cuidar estas tradiciones inclusive en su propuesta cultural. Y no me refiero a asistir al cementerio el día 1 a visitar a los seres queridos que cada uno ha perdido, sino a celebrar y representar algunas de las grandes obras que de Don Juan se ha escrito y musicado a lo largo de la historia. Porque está claro que Halloween sólo ha dado para alguna que otra mediocre película hollywoodiense, sin ningún aporte a la humanidad (bueno, para ser justo, algún cuento de Poe podríamos incluirlo en el debe de esta fiesta anglosajona), mientras el burlador de Sevilla ha estado en boca de algunos de los más grandes escritores y compositores: Molière, Byron, Tirso de Molina, Zorrilla, Mozart, Goldoni, Espronceda, Pushkin, Liszt o Baudelaire; y aún podría seguir infinitamente... Basta ya de que el imperialismo nos traspase también con su degenerante cultura y tradiciones, ya nos traspasa cada día con su modelo económico que nos tiene a todos asfixiados para que encima nos imponga que tenemos que pensar y celebrar. "Un pueblo que pierde su identidad deja de ser pueblo para convertirse en masa global".

lunes, 20 de octubre de 2008

A orillas de la denominación Ribera del Duero (2)

2º día: el viernes fue un gran día de conciertos en esta edición del Sonorama. Pasando de ir a las bodegas al mediodía, preciosa iniciativa para el que tenga las suficientes fuerzas, y nombrando a las bandas que me parecieron al menos interesante, siempre es grato ver un concierto de Cooper con Alejandro Díez Garín, ya que aunque no toque ningún tema de su antiguo grupo (Los Flechazos), sigue llevándote al barrio de Chelsea de los años 60. Sidonie se muestra en escena tal cual son, un grupo que haciendo una buena música divierte con actuaciones muy improvisadas, aunque en un festival estas improvisaciones son más difíciles de llevar a cabo. Su canción "On the sofa" es todo un himno de la psicodelia hispana.
Dejo para lo último del día a los tres grupos, que si no fueron los mejores del festival, poco les faltó. Los Niños Mutantes tuvieron una actuación más que notable. Estos granadinos son un ejemplo de una teoría que descubrí durante estos conciertos y que expondré próximamente en este blog: Granada es el centro de la música alternativa española. Grandiosa su versión del "Como yo te amo" de Raphael. Medalla de plata: el grupo portugués llega a sus más altas cimas cuando Sónia, su cantante, llena el escenario completamente con su voz y sus movimientos. Esos tonos jazzísticos, que recuerdan a las mejores voces femeninas de este estilo, hacen una conjunción perfecta con la música que desarrollan. Por último, la banda que actualmente "domina" el panorama musical, y más concretamente el alternativo, español: LORI MEYERS. Vaya concierto el de los lojeños! Nada que ver con el endulzamiento cantarín que provoca los tarareos forzados del público que propició el concierto de Deluxe el día siguiente. Nada de concesiones comerciales, simplemente buenísimas canciones una tras otra, para finalizar con sus "todotemazos" de los discos anteriores: "Viaje de estudios" y "Dilema". Sencillamente lo mejor del festival.

lunes, 1 de septiembre de 2008

A orillas de la denominación Ribera del Duero (1)

Durante el puente de agosto se celebró la décima edición del Sonorama, festival de música (etiquetada por la prensa como alternativa) que muestra algunas de las mejores bandas de la música patria, en su mayoría, y algunas, pocas, del extranjero. Sin entrar en los diversos desastres organizativos que tuvimos que sufrir los asistentes, es mejor contar lo positivo, es decir, hablar sobre las actuaciones de los grupos, especialmente aquellos que merecen una reseña debido a su gran actuación. Saltándome algunos grupos de la fiesta de bienvenida que fue el jueves 14, por no parecerme interesantes, destacable ese día fue la actuación del proyecto de Nacho Vegas con algunos expertos de música tradicional asturiana llamado Lucas 15, muy recomendable la mezcla o fusión (como se le quiera llamar) de su música, transportándonos a las tierras de los valles mineros. Confieso que no estoy muy puesto en la música tradicional asturiana, pero a mí me pareció que, supongo que sin llegar a la pureza de esta música, la propuesta es más que recomendable.
Vistas y disfrutadas las actuaciones viscerales y plenamente rockeras de Standstill y The Right-Ons, al final de la noche llega el plato fuerte del día: el legendario Josele Santiago. El ex-líder de Los Enemigos fue fiel a sí mismo y ofreció una de sus típicas actuaciones con altibajos, y es que es normal que fuese así sobre todo si la organización se lo lleva a las bodegas del gran vino que allí se produce, conociendo la afición que siente este cantante madrileño por los diferentes líquidos alcohólicos. Visto el resultado de ebriedad que esto produjo, la actuación no estuvo mal del todo, tuvo incluso momentos brillantes, pero con irregularidad (como cuando se le olvidaban las letras de canciones como "An-tonio", ¡Cómo me recuerda esto al sublime Silvio!). Eso sí, después del calambrazo que sufrió (le hubiese quedado bien cantar después "El gran calambre final") con el micrófono, se le agradece que nos obsequíase con uno de los mejores momentos del festival con la versión de Rufus Thomas que interpretó.

jueves, 31 de julio de 2008

Jorge Manrique y su padre

Por desgracia, estoy escribiendo este artículo o cómo quiera que se llame... En el día en que alguien fallece dentro de tu círculo vital, el pensamiento no se puede ir más que a las preguntas eternas, aquellas que aún con los avances tecnológicos, médicos y en un etcétera de campos científicos que se han conseguido, pero que dejan sin contestar este entramado cuestionario que el hombre se hace desde que tiene cierto uso de conciencia. Sobre todo si la muerte se ha producido de forma trágica, inesperada y sin aparente explicación médica, es decir, sin que los avances de nuestra tecnológica y bienestablecida sociedad promulga. Tanto avance para qué... seguimos en el mismo punto de respuestas que el hombre que dejó las cavernas para vivir en comunidad, se nos vienen muchos porqués a la mente, pero ninguno tienen respuestas (quizá lo maravilloso de esto esté en tanto misterio). Buscamos constantemente sentidos que nos digan cuál es nuestro camino en la vida, pero ¿cuál es el sentido de ella? La conclusión que se nos ha aportado por ahora es que es un sinsentido, quitando aquellos paraísos que se nos prometen en las religiones, pero que no estamos en la certeza de que existan. Pensando estos días, lo único que saco en claro es que mi "supuesto sentido de vida" es pasar por ella, intentando dejarla haciendo algo bueno por los que la tendrán que "sufrir" o la "sufren"... y, por supuesto, disfrutándola, no dejando de hacer algo por lo que te puedas arrepentir el día que llegue tu hora. De hecho, no tengo miedo a la muerte, por supuesto que quiero vivir lo máximo posible, pero no temo a mi ida de este mundo, lo que sí me aterra es que se vayan los que están a mi alrededor, aquellos a los que aprecio y siempre tengo conmigo, ya sea física o "almamente". Y en esas seguimos y caminamos día a día, entre cerveza y cerveza, entre canción y canción, proyecto y proyecto... intentando contestar las preguntas del examen que todavía nadie ha logrado aprobar.
¿Cuándo fue el gran estallido?
¿Dónde estamos antes de nacer?
¿Dónde está el eslabón perdido?
¿Qué son los agujeros negros?
¿Se expande el universo?, ¿Es cóncavo o convexo?
¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos?, ¿ A dónde vamos?
¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?
¿Y si existe un más allá? ¿Y si hay reencarnación?
¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos?, ¿A dónde vamos? ¿Qué es el ser?
¿Qué es la esencia?
¿Qué es la nada?
¿Qué es la eternidad?
¿Somos alma? ¿Somos materia?
¿Somos sólo fruto del azar?
¿Es eficaz el carbono 14?
¿Es nuestro antepasado el hombre de Orce?
¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
(Siniestro Total)
Una de las mejores definiciones de la vida es la que le escucho cada semana a Carmen Linares, a ritmo de toná, en su "Canto de resignación", desde luego no hay como el flamenco para dar en el clavo en tan solo 4 versos:
La “vía” que conocemos,
la “vía” que tanto amamos,
con sus horitas de dulce
y sus finales amargos.

sábado, 26 de julio de 2008

La autenticidad nunca hay que perderla

En esta era de globalización y de progreso, continuo progreso, me gusta ver como mi ciudad todavía conserva cosas que la hacen ser ella. Pero hay que cuidarlas porque algunas de ellas están en franco declive, en una degeneración que los diferentes políticos que han gobernado la ciudad llevan perpetrando desde hace tiempo. A modo de ejemplo, dos actividades que parecen que tienen su origen en el siglo XIII, se contraponen en su conservación y continuidad. El jueves pasado me dirigí hacia la calle Feria a observar (después de mucho tiempo, la verdad) el mercadillo que allí se sitúa dicho día de la semana. Me ilusionó ver que aquello todavía conserva parte de su encanto, aunque visto desde la perspectiva de la última vez que lo visité, lo vi bastante desmejorado. Es importante que siga existiendo, pero creo que se debería cuidar algunas características de este singular mercadillo y no convertirlo en una zona donde se venda frutas, ropas u objetos que no parecen más que sacados de la basura (por no decir que sean robados). Eso sí, daba alegría ver todavía los puestos de libros antiguos, discos de vinilo del tipo single, cassettes o algunos objetos de anticuario. Creo que ahora mismo lo que sufre el mercadillo es una leve enfermedad, pero deberían tomarse medidas para que no se agravasen sus males, medidas que no creo que necesiten ser faraónicas, sino simples y de un mínimo cuidado.
Al terminar mis compras en este mercadillo, me dirigí hacia Triana, para ver un jueves de "velá" durante el día, cosa que no había hecho tampoco desde hacía algún tiempo. Como era de esperar, me llevé la impresión de una tradición muy viva y que resistiría otros ocho siglos sin problemas. La cucaña, las exposiciones de alfareros en el paseo de Nuestra Señora de la O, las competiciones en el río, los actos en la catedral trianera, y muchas otras cosas que siguen tan vivas como si se hubieran creado ahora con toda la ilusión. No hubo más remedio que meterse en ambiente y comerse unas sardinitas con unas cervecitas...
En definitiva, sin ser tremendista ni derrotista (como algún famoso periodista local en su columna diaria), apostar por cuidar lo auténtico y esencial de la ciudad, sin ello no sería la misma. Así que algún día que nos echen de los bares de la Alameda (lugar que me temo que están intentando convertir en zona super VIP de la ciudad a costa de su esencia), propongo que nos presentemos todos los que allí solemos ir a hacer una "botellona" multitudinaria y llenarla de gente, ya que no nos dejan beber en los bares, hagámoslo fuera.

miércoles, 9 de julio de 2008

Los grandes dinosaurios que nunca estuvieron en academias lloriconas

Últimamente algunos grandes dinosaurios musicales se han acercado hasta nuestro país y esto siempre causa, mayoritariamente, dos reacciones: la del incondicional que nunca aceptará que la estrella está en declive y la del criticón que todo lo que hace un dinosaurio musical le parece mal, desastrosamente mal, poniendo pegas hasta a la pasta de dientes que usan. Ante estas espectativas, hay que valorar en su justa medida los últimos conciertos ofrecidos por Neil Young y Bob Dylan en nuestro país. Lo del canadiense en el Rock in Rio (uno de los pocos salvables de tan mediático festival) fue absolutamente colosal, desde luego es de otro planeta musicalmente hablando. Entre lo dulce y sutil de las canciones del gran "Harvest" (imprescindible disco del que os dejo una esquisitez http://es.youtube.com/watch?v=c7M1Se-p7uk), y la tormenta sonora de sus canciones eléctricas, con esa forma tan personal de tocar la guitarra, surge la figura del viejo gigantón, viejo, pero gigantón en aspecto y en lo musical. A pesar de enfermedades y varapalos que le ha dado la vida y de lo "viejuno" que parece, ...
Al casi septagenario de Minnesota no se le puede hacer ningún reproche. Después de cumplir los 67 hace casi dos meses, y llevar casi 20 años de gira (con bastantes más de 2000 conciertos desde el 89, a ver quién es el guapo que supera la marca), lo que vi y escuché en Jerez no es moco de pavo. Muchos hablan de que está acabado y esas cosas que se dicen... cuando queremos darnos de "enteraítos" del tema o de ser ultramoderno, pero este señor que cambió todo el concepto de rock and roll allá por los 60, mostró todo una gama de estilos de puro rock americano (ya lo analiza bien H. en su blog) durante más de dos horas, más quisieran algunos jovencitos lloricones llegar a la profundidad y carisma de este enviado por Apolo. Se dice que es soso y antipático en escena, que habla poco, pero pienso que lo que promete es música, y eso la da a raudales, para graciosos y simpáticos mejor irse a ver a Los Morancos. O acaso cuando alguien va a ver a la orquesta sinfónica de Viena espera que el director cuente un par de chistes y dialogue con el público... Es fiel a sí mismo, cosa que de muy pocos se puede decir (ver el artículo de El país titulado "El Magisterio de Bob Dylan" del 7 de julio de 2008).
Y ahora a seguir tragándose niñatos lloricones en televisión que ni en sueños podrán llegar a estar más de 40 años encima de un escenario... o está la opción de plantarse en Lisboa o Benicassim para ver al otro gran dinosaurio del verano, Leonard Cohen.

jueves, 29 de mayo de 2008

El rey justiciero y su gusto mudéjar (I)

Cuando los árabes rinden la ciudad, ésta parece que contaba con 27 collaciones presididas por una mezquita cada una de ellas. En principio, Alfonso X decidió dejar las edificaciones de las mezquitas y simplemente cambiarle el culto de la religión islámica a la cristiana. Ocurrió que durante el reinado de Pedro I hubo un fuerte terremoto y, por su causa, la mayoría de las mezquitas se derrumbaron o resultaron fuertemente dañadas, con lo cual el rey ordenó construir en su lugar las iglesias correspondientes para el culto en cada collación. El estilo arquitectónico de ese momento era el gótico, pero además a Pedro I le gustaba como trabajaban los árabes y sus decorados, como bien lo muestra en el Alcázar. Así que construye todas las parroquias de las collaciones en estilo gótico-mudéjar. Ejemplo claro es la iglesia que se divisa al fondo cuando se anda por la calle Santiago, la lástima es que esté así de descuidada. Santa Catalina ofrece todos los elementos que caracterizan a ese estilo tan nuestro, tan del sur que es el gótico-mudéjar: el artesonado de su techo, la torre, la portada (aquella que fue añadida el año de la exposición iberoamericana procedente de la iglesia de Santa Lucía, pero que no desluce nada, sino más bien parece que se hizo para ella), la decoración... Además, es imprescindible ver tanto por fuera como por dentro su capilla sacramental, una de las grandes obras del tardobarroco que hizo Leonardo de Figueroa para nuestra ciudad, conteniendo todos los rasgos de ese genial artista que terminó de rematar el barroco sevillano (es estilo predominante en la ciudad junto al que hemos empezado a recorrer).
Después de esta iglesia que debemos luchar por recuperar, nuestro camino debe seguir por la calle Sol. Antes de llegar a la plaza de San Román pasaremos por delante del antiguo convento de los Terceros, sede actual de la hermandad de la Cena (ya será tratada en otro paseo más adelante). San Román es otro ejemplo de iglesia del siglo XIV, aunque debido a los deterioros recientes, pero sobre todo a los que se deben al incendio de 1936, quemándose prácticamente todo. De la planta y edificación original sólo quedan los pilares que sostenían la techumbre de madera, dos nervaduras góticas y sobre todo las portadas, resaltando la que da a la plaza del mismo nombre. La torre que también se salvo del incendio fue posterior, del barroco del principio del siglo XVIII.
Bajamos por la calle Socorro y desembocamos en la plaza de San Marcos, una de los iglesias gótica-mudéjar más bonita de la ciudad, con una torre esbelta y bella. Su constante rememoración de la Giralda se observa tanto en su torre como en su fachada, con una decoración mudéjar muy marcada, a imitación de la gran torre sevillana. Ejemplo a ladrillo vista de la forma de construir que tenían los árabes, es este ladrillo visto el que también le da ese parecido inmediato con la Giralda, más que ninguna otra iglesia gótico-mudéjar de la ciudad. Solo las tres esculturas de la fachada desentona en el tono gótico-mudéjar, ya que son añadidos barrocos, de ahí el buen estado que conservan con respecto a otras esculturas de portada de otras iglesias de este estilo (como podéis observar en la primera foto). Es necesario entrar en este templo y contemplar la curiosa utilización del tan árabe arco de herradura para separar las diferentes naves, con un tono blanco encalado muy sureño y mudéjar. Ya dentro de su planta basilicar de tres naves, no podemos irnos sin ver a San Marcos Evangelista, obra del gran Juan de Mesa.
Detrás de esta sublime iglesia se sitúa la plazuela de Santa Isabel (nombre también del convento que la preside, pero su visita corresponde a otro paseo), dulce representación de la plazuela sevillana. El paseo nos introduce en un entramado urbanístico de callejones que siguen el antiguo trazado de la ampliación que hicieron en su momento los almohades a la ciudad califal. Así, transitaremos por las calles Hiniesta, Vergara y Duque Cornejo hasta llegar a una de las iglesias que más sufrió en el periodo convulso de la 2ª república y Guerra Civil, San Julián. El tener muchos edificios anexos, no hacen ver en todo su esplendor el edificio completo, pero entrando en el templo encontramos obras de gran valía. Se puede contemplar un gran repertorio del escultor del siglo XX Castillo Lastrucci (las imágenes de la hermandad de la Hiniesta, la Hiniesta Gloriosa, La Piedad donde descansan sus restos), pero la escultura de mayor relieve es la Inmaculada de Alonso Cano que se sitúa en la nave del evangelio. Pero la historia del lugar donde hoy reside esta iglesia se extiende mucho en el pasado, porque parece ser que aquí celebraban San Leandro y San Isidoro sus concilios.
Continuará...