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lunes, 1 de diciembre de 2008

"El día que la luna salió tarde"

Recientemente, y sobre todo después de ver el concierto de Lori Meyers en el Sonorama (a los que espero ver al final de mes en el Territorios), se me ha ocurrido la paranoica teoría de que la música alternativa española tiene su capital en Granada. ¿Cómo habrá pensado mi desquiciado cerebro en una tontería tal? ¿Cómo es posible que el arte musical contemporáneo en el pop no pase por Madrid y Barcelona, esas ciudades tan cosmopolitas y abiertas al mundo? Bueno, son las ideas de una noche festivalera con algo de alcohol y un kebab en el cuerpo (no penséis en sicotrópicos, no los necesito, mi cerebro ya los produce solo). Aun así, creo que mi teoría tiene visos de ser real, o al menos verosímil. La historia comienza cuando un grupo de granadinos, con José Ignacio Lapido a la cabeza, forman un grupo post-punk a la sombra de la influencia de The Clash. Por aquella mitad de los 80 irrumpe con su primer disco, "Cementerio de automóviles", con ese post-punk ya comentado, oscuro y más pop que rock. Poco a poco fueron marcando una época en el rock nacional con canciones potentes y unas grandes letras (como la titulada "Qué fue del siglo XX"), aspecto que no era muy frecuente en el rock patrio del momento, salvo pequeñas excepciones. Poco a poco irán evolucionando hacia el rock más convencional hasta que en 1996 dan su "Último concierto".

Antes de desaparacer 091, Antonio Arias (bajista en algunos de los discos de esta banda) forma en 1991 Lagartija Nick (punk-pop melódico), grupo que tomó el testigo del antiguo número de la policía. Es especialmente con dos de sus discos cuando se encumbran en los reyes del rock alternativo hispano: "Inercia" y "Omega", este último junto al cantaor de flamenco Enrique Morente (un maestro en su estilo), donde cantan canciones de Leonard Cohen o poemas de Federico García Lorca; primordiales ambos para cualquier discoteca básica del rock. A partir de aquí, el grupo hace algún que otro disco reseñable, aunque los dos comentados son los básicos y cúlmenes de estos vecinos de la Alhambra.
A la vez que los Lagartija Nick están llegando a la élite y cima de nuestro rock alternativo patrio, una nueva formación empieza a despuntar en la tierra del reino nazarí, sacando un ep primerizo con la genial canción "Mi hermana pequeña", son los, para mí, actuales reyes de todo lo que huela a pop alternativo nacional. Y es que la mente inquieta de J ha dado para mucho. Cualquiera de sus discos podría ser nombrado aquí, pero el último ya ha sido una "pasada" de ingenio. "La leyenda del espacio" ya remite al famoso disco de Camarón "La leyenda del tiempo" donde este pretendía revolucionar parte del flamenco (cosa que consiguió y no el triste del Pitingo ese), y es que J y sus compañeros hacen lo propio, haciendo canciones de su estilo pop de toda la vida, pero cada una con un compás diferente según el palo del flamenco que hayan elegido. Y además ambos estilos confluyen sin problemas. Hay desde alegría, taranta, soleá, bulería, etc.
Y por último, a Lori Meyers se les ocurre sacar un disco como "Cronolánea", con el que ya rematan las buenas sensaciones de los anteriores "Viaje de estudios" u "Hotel Pimodán". Todo un disco altamente recomendable para cualquier discoteca que se precie, que además llevan genialmente al directo. Y seguro que vendrán más bandas granadinas...
Si Boabdil no fue capaz de defender la ciudad ante los católicos reyes, estos herederos de la sombra de la Torre de la Vela sí que defienden el nivel musical de la preciosa ciudad del oriente andaluz.

lunes, 20 de octubre de 2008

A orillas de la denominación Ribera del Duero (2)

2º día: el viernes fue un gran día de conciertos en esta edición del Sonorama. Pasando de ir a las bodegas al mediodía, preciosa iniciativa para el que tenga las suficientes fuerzas, y nombrando a las bandas que me parecieron al menos interesante, siempre es grato ver un concierto de Cooper con Alejandro Díez Garín, ya que aunque no toque ningún tema de su antiguo grupo (Los Flechazos), sigue llevándote al barrio de Chelsea de los años 60. Sidonie se muestra en escena tal cual son, un grupo que haciendo una buena música divierte con actuaciones muy improvisadas, aunque en un festival estas improvisaciones son más difíciles de llevar a cabo. Su canción "On the sofa" es todo un himno de la psicodelia hispana.
Dejo para lo último del día a los tres grupos, que si no fueron los mejores del festival, poco les faltó. Los Niños Mutantes tuvieron una actuación más que notable. Estos granadinos son un ejemplo de una teoría que descubrí durante estos conciertos y que expondré próximamente en este blog: Granada es el centro de la música alternativa española. Grandiosa su versión del "Como yo te amo" de Raphael. Medalla de plata: el grupo portugués llega a sus más altas cimas cuando Sónia, su cantante, llena el escenario completamente con su voz y sus movimientos. Esos tonos jazzísticos, que recuerdan a las mejores voces femeninas de este estilo, hacen una conjunción perfecta con la música que desarrollan. Por último, la banda que actualmente "domina" el panorama musical, y más concretamente el alternativo, español: LORI MEYERS. Vaya concierto el de los lojeños! Nada que ver con el endulzamiento cantarín que provoca los tarareos forzados del público que propició el concierto de Deluxe el día siguiente. Nada de concesiones comerciales, simplemente buenísimas canciones una tras otra, para finalizar con sus "todotemazos" de los discos anteriores: "Viaje de estudios" y "Dilema". Sencillamente lo mejor del festival.

lunes, 1 de septiembre de 2008

A orillas de la denominación Ribera del Duero (1)

Durante el puente de agosto se celebró la décima edición del Sonorama, festival de música (etiquetada por la prensa como alternativa) que muestra algunas de las mejores bandas de la música patria, en su mayoría, y algunas, pocas, del extranjero. Sin entrar en los diversos desastres organizativos que tuvimos que sufrir los asistentes, es mejor contar lo positivo, es decir, hablar sobre las actuaciones de los grupos, especialmente aquellos que merecen una reseña debido a su gran actuación. Saltándome algunos grupos de la fiesta de bienvenida que fue el jueves 14, por no parecerme interesantes, destacable ese día fue la actuación del proyecto de Nacho Vegas con algunos expertos de música tradicional asturiana llamado Lucas 15, muy recomendable la mezcla o fusión (como se le quiera llamar) de su música, transportándonos a las tierras de los valles mineros. Confieso que no estoy muy puesto en la música tradicional asturiana, pero a mí me pareció que, supongo que sin llegar a la pureza de esta música, la propuesta es más que recomendable.
Vistas y disfrutadas las actuaciones viscerales y plenamente rockeras de Standstill y The Right-Ons, al final de la noche llega el plato fuerte del día: el legendario Josele Santiago. El ex-líder de Los Enemigos fue fiel a sí mismo y ofreció una de sus típicas actuaciones con altibajos, y es que es normal que fuese así sobre todo si la organización se lo lleva a las bodegas del gran vino que allí se produce, conociendo la afición que siente este cantante madrileño por los diferentes líquidos alcohólicos. Visto el resultado de ebriedad que esto produjo, la actuación no estuvo mal del todo, tuvo incluso momentos brillantes, pero con irregularidad (como cuando se le olvidaban las letras de canciones como "An-tonio", ¡Cómo me recuerda esto al sublime Silvio!). Eso sí, después del calambrazo que sufrió (le hubiese quedado bien cantar después "El gran calambre final") con el micrófono, se le agradece que nos obsequíase con uno de los mejores momentos del festival con la versión de Rufus Thomas que interpretó.

miércoles, 9 de julio de 2008

Los grandes dinosaurios que nunca estuvieron en academias lloriconas

Últimamente algunos grandes dinosaurios musicales se han acercado hasta nuestro país y esto siempre causa, mayoritariamente, dos reacciones: la del incondicional que nunca aceptará que la estrella está en declive y la del criticón que todo lo que hace un dinosaurio musical le parece mal, desastrosamente mal, poniendo pegas hasta a la pasta de dientes que usan. Ante estas espectativas, hay que valorar en su justa medida los últimos conciertos ofrecidos por Neil Young y Bob Dylan en nuestro país. Lo del canadiense en el Rock in Rio (uno de los pocos salvables de tan mediático festival) fue absolutamente colosal, desde luego es de otro planeta musicalmente hablando. Entre lo dulce y sutil de las canciones del gran "Harvest" (imprescindible disco del que os dejo una esquisitez http://es.youtube.com/watch?v=c7M1Se-p7uk), y la tormenta sonora de sus canciones eléctricas, con esa forma tan personal de tocar la guitarra, surge la figura del viejo gigantón, viejo, pero gigantón en aspecto y en lo musical. A pesar de enfermedades y varapalos que le ha dado la vida y de lo "viejuno" que parece, ...
Al casi septagenario de Minnesota no se le puede hacer ningún reproche. Después de cumplir los 67 hace casi dos meses, y llevar casi 20 años de gira (con bastantes más de 2000 conciertos desde el 89, a ver quién es el guapo que supera la marca), lo que vi y escuché en Jerez no es moco de pavo. Muchos hablan de que está acabado y esas cosas que se dicen... cuando queremos darnos de "enteraítos" del tema o de ser ultramoderno, pero este señor que cambió todo el concepto de rock and roll allá por los 60, mostró todo una gama de estilos de puro rock americano (ya lo analiza bien H. en su blog) durante más de dos horas, más quisieran algunos jovencitos lloricones llegar a la profundidad y carisma de este enviado por Apolo. Se dice que es soso y antipático en escena, que habla poco, pero pienso que lo que promete es música, y eso la da a raudales, para graciosos y simpáticos mejor irse a ver a Los Morancos. O acaso cuando alguien va a ver a la orquesta sinfónica de Viena espera que el director cuente un par de chistes y dialogue con el público... Es fiel a sí mismo, cosa que de muy pocos se puede decir (ver el artículo de El país titulado "El Magisterio de Bob Dylan" del 7 de julio de 2008).
Y ahora a seguir tragándose niñatos lloricones en televisión que ni en sueños podrán llegar a estar más de 40 años encima de un escenario... o está la opción de plantarse en Lisboa o Benicassim para ver al otro gran dinosaurio del verano, Leonard Cohen.